miércoles, 22 de marzo de 2017

EDUCAR DESDE EL DEPORTE ESCOLAR Y SABER ESTAR

EDUCAR Y SABER ESTAR
No es nada raro visitar un sábado cualquier instalación deportiva y observar como infinidad de chavales se encuentran absortos en la práctica de algún deporte.
Normalmente, solemos encontrarnos la verdadera pureza que los chicos nos hacen ver a través de su deporte favorito. Da gusto ver la alegría de cualquiera de ellos no sólo cuando meten un gol o una canasta, sino cuando reciben la pelota o simplemente cuando se acercan al campo contrario. Es ver jugar por jugar, por participar, es ver el deporte como tal, simplemente deporte.
Pero desgraciadamente no es oro todo lo que reluce y da pena ver algunas escenas y titulares que en alguna ocasión han aparecido en los medios de comunicación.
“Dos entrenadores de alevines se lían a tortas delante de los jugadores” “Impresionante tangana entre seguidores de dos equipos de categoría infantil” “Un jugador benjamín intenta agredir al árbitro del partido”
Da pena ver como personas que dicen ser entrenadores (educadores deportivos) se dirigen a los chavales desde el banquillo a “grito pelado” “pero a que juegas”, “pareces tonto”, “éntrale con…”
Da pena ver como algunos de los árbitros que dirigen estos encuentros lo hacen sin el uniforme oficial, con las manos en los bolsillos o sin tomarse las cosas en serio solo porque son niños y estos partidos parece que no tienen importancia.
Da pena ver a esos padres que van de un lado a otro dando órdenes contrarias a las indicadas por el entrenador, o queriendo hacer ver a todo el mundo que su hijo es el mejor, no dándose cuenta que forma parte del equipo y es una más del mismo.
BUSCAR SOLUCIONES
Hay que buscar soluciones a estos problemas, puesto que si unos, los que mal poseen el cargo de educadores deportivos y que son los tienen que demostrar educación y dar ánimos, no lo hacen, no pidamos luego que surjan jugadores que muestren respeto y deportividad.
Si otros, los que tienen que demostrar interés, seriedad y responsabilidad, se preocupan más del “recibo”, no podremos evitar esos insultos y reproches por parte de quien tampoco merece mucho respeto.
Si los padres que van por la banda presumiendo de saber más que nadie y de que su hijo es el mejor, continúan esa postura en lugar de saber estar y animar como el que más, no podremos evitar que existan esas rencillas internas en los equipos.
Pero lo peor de todo es que ante tal cúmulo de circunstancias los que realmente lo sienten y los sufren son los niños, que están en el terreno de juego y que se dan cuenta de todo. Hay que cambiar, hay que buscar soluciones, hay que mentalizar a muchos de que ellos son el futuro y sobre todo, hay que cuidarlos.
ELLOS Y EL DEPORTE
Uno de los factores más importantes en el mundo de la educación es el de la educación deportiva. Y es que el deporte es para el niño una actividad fundamental, no es un entrenamiento para ir pasando el rato, sino una manera de realizarse tanto física como humanamente.
Es la forma de aprender, de expresarse, de convivir. En definitiva, de conseguir que el niño se haga persona , si algo es realmente interesante es el trabajar en deportes formados y conjuntados, es decir, deportes de equipo.
Un educador deportivo sabe muy bien que un niño se manifiesta más en una hora de actividad deportiva que en una semana de clase, además el deporte colectivo coloca al niño en situaciones en las que es imposible disimular el fondo de su carácter. Es donde se da cuenta de que existen otros niños como él, donde aprende a acoger a los recién llegados al grupo, y será con toda probabilidad entre sus compañeros de equipo donde caerá victima quizá, por primera vez, de algún tipo de injusticia que tendrá que ir aprendiendo a encajar.
ENTRENADORES, DIRIGENTES DEPORTIVOS
La verdad es que por sencillo que parezca, no tiene nada de fácil el realizar la función de entrenador de equipo, Educar deportivamente a un grupo de niños implica algo más que enseñarles a meter goles, marcar tantos, conseguir puntos para el equipo o saber realizar bien una serie pases o filigranas. Hay que partir por tener bien preparados unos objetivos de formación, tanto deportiva como humana, todo aquello basado en un objetivo principal, que muy bien podría ser ilusionar a los niños en la práctica del deporte de acuerdo a sus aptitudes y posibilidades. Todo esto tiene que estar programado mediante unas bases que pueden llevar a la consecución de ese objetivo general.
Hay que conseguir que los niños sepan valorar el deporte, que sepan buscar la amistad por medio de la práctica deportiva, que vean el deporte como un complemento para su formación integral y logren formar un equipo conjuntado donde conseguir los objetivos marcados.
APRENDER ALGO MAS QUE JUGAR
De esta manera el encuentro con los niños tiene que servir no solamente para aprender a jugar, sino también para adquirir otras facetas que hagan justificable la omnipresencia del deporte en colegios y centros. Hay que enseñarles a superarse, a saber que es justo que juegue el mejor, y que para ello debe de esforzarse y ambicionarse a ser el mejor.
Los niños deben saber disfrutar con el esfuerzo, poner todos los sentidos en aprender, escuchar atentamente y realizar las labores que se les encomienda. Perder el miedo a los problemas y considerar los entrenamientos como algo fundamental en su formación. En definitiva hay que enseñarles algo más que a jugar.
SABER GANAR Y PERDER
El equipo sentirá tanto como el entrenador el triunfo, el niño se sentirá orgulloso de pertenecer al equipo, sentirá la victoria. Pero no siempre se gana, es bueno acostumbrar a los niños a dar la mano , a felicitar al contrario una vez finalizado el partido, que se fijen en su cara porque en el partido siguiente puede ser la suya, así aprenderán a ser ganadores pero también perdedores. Estaría bien que en todas las confrontaciones deportivas hubiese dos personas como mínimo al cargo del equipo, una que realizara las misiones propias de entrenador, el dirigir a los chicos en el partido. La otra que observara a todos y cada uno de los chicos, sus actitudes, su carácter, aciertos, fallos, sentimientos, personalidad…
El deporte es fundamental en la formación del niño y es labor de todos participar en la misma, que hagan deporte por deporte y que aprendan a través del deporte a ser mejores deportistas y personas.
José Javier Alcaine Crespo
Educador Social .Técnico en modificación de conducta, y resolución de conflictos. Antiguo alumno de San Viator.